Mentalidad, desarrollo personal y estoicismo

Si no dominas tu mente no puedes dominar nada

Todos sabemos más o menos lo que tenemos que comer, cómo entrenar, o qué son unos buenos hábitos, la mayoría de la gente no lo hace aunque conozca sus beneficios.

Otras veces somos capaces de cambiar nuestros comportamientos, pero ello nos causa ansiedad, o nos centramos excesivamente en lo que no estamos cambiando. Nos obsesionamos y, en lugar de mejorar nuestra calidad de vida, la emporamos.

En esta sección del blog voy a aglutinar herramientas para que mejores tu mentalidad, sepas gestionar tus emociones y mejores tu calidad de vida.

Como introducción vamos a ver 7 claves para mejorar tu salud trabajando tu mente.

¿Qué vamos a ver?

1. Quiérete de verdad

Parece obvio, todo el mundo se quiere a sí mismo, pero no todos nos queremos bien:

  • Quererte es no juzgarte por cosas que tú no eliges
  • Es no proponerte nada que no esté bajo tu control
  • Es tomarte en serio tu opinión, aunque no necesariamente coincida con la de los demás
  • Es vivir por lo que tu quieres, no por lo que quiere tu familia, tus amigos o el gobierno
  • Quererte es trabajar y avanzar hacia lo que de verdad quieres, sin exigirte, pero sin detenerte
  • Quererte es valorarte por tu propia opinión, no por la de los demás
  • Quererte es entender que tu tiempo es valioso, sólo vivirás una vez
  • Quererte es buscar la forma de divertirte avanzando hacia lo que quieres

Y sobre todo…

 

QUERERTE Y CONSENTIRTE SON COSAS DIFERENTES

Imagina que tienes un hijo: ¿verdad que harías algo si ves que está engordando cada vez más? ¿O si notas que está pensando en dedicarse a una profesión que no le hace feliz sólo porque va a ganar dinero? Y si ves que no da un palo al agua ¿qué harías?

A tu hijo le quieres. Y mi pregunta es, ¿por qué no hacemos lo mismo con nosotros mismos?

¿Tienes sobrepeso? Cambia de hábitos, el sobrepeso es una enfermedad

¿Tu trabajo te hace tremendamente infeliz? Cada minuto que pasas en él es tiempo que no estás viviendo como quieres, y sólo tienes una vida. No te digo que dejes tu trabajo mañana, pero puedes trabajar paralelamente en crear algo que, al menos, no te haga infeliz.

¿No tienes ganas de estudiar, o de trabajar en tu verdadero propósito? Trabaja sin ganas

Porque: lo que quieres no es lo mismo que lo que te apetece.

Tengo una sobrina pequeña y me he dado cuenta de una cosa: 

Sus padres son estrictos en su educación: no le consienten con juguetes, no le dan demasiados dulces, le hacen comerse la verdura… Pero sus abuelos, que la ven una vez al año, le dan todos los caprichos del mundo. Cada vez que va a verlos la reciben con regalos, algún dulce, le dejan acostarse tarde….

Tanto los padres como los abuelos son necesarios, pero tiene que haber un equilibrio.

El problema es que, cuando somos adultos, somos nuestros propios padres y nuestros propios abuelos, y tenemos que crear nosotros ese equilibrio. Pero, si te dejas llevar por el piloto automático, acabarás consintiéndote mucho más de lo que trabajas en ti: te pondrás esa serie de Netflix si no te apetece entrenar, pedirás una pizza si no te apetece cocinar, no estudiarás si te llaman tus amigos para salir… Y cuando te vengas a dar cuenta, tu situación no te gustará nada: tu salud y tu calidad de vida se habrán resentido.

No te dejes llevar por el ego

Quiero hacer hincapié en este punto porque me parece uno de los síntomas más graves de no respetarte a ti mismo.

Aunque cada uno interpreta por “ego” una cosa diferente, voy a intentar explicar a qué me referiré yo al hablar de ego, que no necesariamente es una definición oficial, pero nos va a servir para explicar lo que quiero:

El ego es valorarte en base a lo que piensen los demás de ti, es algo que nace de fuera, no de dentro.

Cuando estás entrenando y metes en la barra un peso que no puedes levantar, aún a riesgo de lesionarte, sólo porque tu compañero ha podido con ese peso, estás actuando por ego.

Cuando sientes que esa foto que has subido a Instagram tiene pocos likes, y te sientes menos válido por ello, se acaba de desinflar tu ego.

¿Te das cuenta? Si te dejas llevar por el ego, por la validación externa, estás vendiéndote. Tu autoestima será débil y podrá pincharse en cualquier momento como si fuera un globo.

 

 

En lugar de ello, básate en tus propios valores y cultiva tu orgullo.

El orgullo nace de dentro, de saber que eres fiel a ti mismo.

El orgullo es lo que te va a llevar a levantar el peso que te toca, para que a largo plazo llegues a levantar lo que levanta tu amigo.

Es lo que te va a llevar a no prestar atención a los likes de Instagram, sólo a que tu contenido ayude a los demás o tenga algún significado para ti.

2. Si no depende de ti, o no es importante, no existe

Concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia

Reinhold Niebuhr

Hay dos cosas que no vas a recuperar nunca una vez las utilices: tu tiempo y tu energía, y la forma en la que inviertas estos recursos puede hacer que tu vida tenga una dirección u otra.

Resumiendo, creo que no deberíamos dedicar tiempo ni energía a nada que:

1. No depende de ti

2. No es importante

 

Depende de ti

Vas a una entrevista de trabajo, sabes que estás totalmente capacitado para el puesto, la entrevista te sale genial, pero el jefe coge a la novia de su hermano.

Tienes dos opciones: o dejar que te afecte que no te hayan dado el trabajo, o asumir que has hecho todo lo que estaba en tu mano, pero hay cosas que escapan de tu control.

Si te centras en lo que no puedes controlar estás regalando tu poder, estás dejando que sean otros los que deciden cómo te sientes

Ahora bien, tienes que entender que nada depende al 100% de ti, pero en todo habrá una parte que puedes controlar.

Por ejemplo, no tienes el control absoluto sobre tu salud. Puede que, por tu genética, en un futuro desarrolles una diabetes, o un cáncer. Pero si tienes el control sobre lo que haces hoy para prevenir que eso ocurra: añadir más vegetales en tu plato, hacer ejercicio, gestionar tus pensamientos…

Por tanto, lo que no depende de ti no existe.

Y esto significa que lo que has hecho hasta ahora es lo que te ha llevado al punto en el que te encuentras, pero también que hoy tienes la responsabilidad de hacer lo que te va a llevar al punto en el que quieres estar en el futuro.

Puede que en tu familia nunca se hayan tenido buenos hábitos y ahora tengas sobrepeso, pero, a partir de ahora, está en tu mano empezar a cambiar esos hábitos.

Es importante

Para decidir si algo es importante o no, pregúntate:

¿Cómo me habrá afectado esto dentro de 10 años?

Si no haces ejercicio y comes ultraprocesados a diario, probablemente en 10 años tengas obesidad, diabetes u otra enfermedad relacionada con tu estilo de vida. Por el contrario, si cuidas tu alimentación y tu actividad, probablemente la situación sea muy diferente. Parece ser que las pequeñas acciones del día a día son importantes.

No desperdicies tu tiempo en pensar qué suplemento es el mejor si todavía no controlas tu dieta y tu entrenamiento: céntrate en lo que de verdad importa.

3. Aplica el Kaizen: mejora constante

¿Sabes lo que es el interés compuesto? 

Si hoy invierto 1000 € a un 10% anual, al cabo de un año habré ganado 100 euros. Aparentemente es poco dinero, pero ¿qué pasará si reinvierto las ganancias durante 30 años?

Que esos 1000 euros se habrán convertido en 17.449,40 €. Y si los hubiera invertido al 11% serían 22.892,30 €.

Un 1% de diferencia, a lo largo de los años, ha acabado siendo mucho más que eso.

Y precisamente en la acumulación de pequeñas mejoras se basa el principio del kaizen.

Quizás hoy no tengas mucha idea de cómo llevar a cabo tu dieta, pero si hoy aprendes algo nuevo, empiezas a aplicarlo y repites este proceso todos los días durante el próximo año, ¿Cuánto habrán cambiado tus hábitos?

Así que, el mejor hábito que puedes tener es preguntarte constantemente, ¿Cómo puedo mejorar esto un poco más?

Toda mejora requiere esfuerzo

Después de lo anterior, estarás pensando que para mejorar, aunque sea un poco cada día, vas a tener que esforzarte. Y sí, pero es que tenemos que asumir que el esfuerzo es necesario, y que antes o después vamos a tener que esforzarnos.

Si ahora no te esfuerzas en cuidar tu salud, en un futuro tendrás que esforzarte en el tratamiento de una enfermedad, o en sentirte una carga para la gente que cuida de ti.

Si hoy no te esfuerzas estudiando para tener un futuro, más adelante tendrás que soportar a un jefe o un trabajo que no te gusta.

¿Te das cuenta? Vas a esforzarte sí o sí, pero los esfuerzos puedes destinarlos a:

  • Salir del montón de mierda en el que te has metido por evitar el esfuerzo
  • Mejorar tu vida

¿Tú que prefieres?

EL ESFUERZO NO SE EVITA, SE POSPONE

4. Pon tus creencias a prueba

Imagina que eres un elefante y te crías en un circo. Durante tu infancia te atan a un pequeño poste para que no te escapes. 

Intentas romper el poste, no dejas de dar tirones, pero no consigues escapar. 

Al día siguiente vuelves a intentarlo, otra vez si éxito.

Y cuando llevas un mes así, te das por vencido, y decides que no vas a volver a intentarlo.

Pero, como elefante que eres, creces, y de adulto podrías arrancar el poste sólo con mover la cabeza. Sin embargo, como ya has fallado tantas veces, ni siquiera intentas escapar.

 

No es raro que los humanos nos comportemos como ese elefante:

  • Cuando das por hecho que tu dolor mentrual es normal y que no puedes hacer nada para mejorarlo
  • Cuando afirmas que tienes mala genética y no puedes perder esos kilos de más
  • Cuando dices que no tienes fuerza de voluntad para dejar de fumar…

Es lo que se conoce como indefensión aprendida.

Pero la realidad es que, que no lo hayas conseguido hasta ahora no significa que no puedas conseguirlo.

Por eso, deberíamos poner en duda el mundo tal y cómo lo conocemos, porque sólo tenemos una visión del mismo.

no eres tímido, ni eres vago, ni tienes poca fuerza de voluntad. Simplemente, lo que has vivido en el pasado te ha hecho ponerte esas etiquetas.

Quizás de pequeño siempre te decían que eras tímido y ahora, de forma inconsciente, tienes que ser fiel a esa etiqueta porque “tú eres así”.

Pues no, no eres así, sólo te has creído que tienes que ser así. Es algo que ha calado en tu subconsciente.

Y precisamente, sobre tu subconsciente va la siguiente clave:

5. Cuida a tu mente inconsciente

Por decirlo de forma resumida, tenemos “dos mentes”:

  • La mente consciente: la que usas cada vez que haces una operación matemática o tienes que hacer una terea difícil. Es más lenta lenta y nos cuesta esfuerzo utilizarla.
  • La mente inconsciente: es la que funciona cuando te digo “Francia” y piensas automáticamente “París”. Es muy rápida y está funcionando y captando información constantemente y de forma automática, por lo que ahorra bastante energía.

Fíjate en esta imagen y responde, ¿qué recuadro es más oscuro, el A o el B?

Pues quizás esto te sorprenda:

Así es, son del mismo color, e incluso sabiéndolo, probablemente te cueste creerlo.

Es sólo un ejemplo del poder que tiene tu mente inconsciente.

Pero la verdad es que controla la mayoría de nuestras acciones. Es nuestra forma de ahorrar energía.
 

La cantidad de información que procesa tu subconsciente cada segundo es inmensa: cada vez que pestañeas, cada vez que comes, cada cosa que haces, que ves o que escuchas, tu mente inconsciente la procesa.

Y todo lo que entra en ella, se queda, al menos durante un tiempo.
 
Para que lo entiendas de forma simple, imagina tu mente como si fuera un estanque de agua que tiene un pequeño desagüe y un grifo que lo va llenando, o más bien, el agua va renovándose.
 
Puede que, hasta ahora, no hayas controlado el agua que le entra y el agua que hay en el estanque esté sucia. Si a partir de ahora pones un filtro al grifo, poco a poco irás eliminando el agua sucia y el estanque estará cada vez más limpio, aunque es un proceso largo.
 
De esta metáfora quiero que saques 2 conclusiones:
 

1. Tu mente tiene una capacidad limitada.

Eso significa que deberías cuidar en qué la usas. No tiene sentido que gastes tu memoria en recordar todas las capitales del mundo, que es algo que puedes buscar fácilmente en Google.

2. Haz “dieta mental”

Si todo lo que vemos acaba entrando, de una manera u otra, en tu subconsciente, tiene sentido que cuides la clase de información a la que te expones:

  • Cada cosa que haces le manda un mensaje a tu subconsciente. Por ejemplo, cada vez que comes ultraprocesados le estás diciendo que tu salud no es tan importante
  • Lo que ves y oyes también te influye, aunque sea ficción. Seguramente, de pequeño viste alguna película que a día de hoy sigue afectando a tu manera de percibir el mundo. Si pasas el día viendo las noticias y sólo salen noticias de asesinatos, acabarás pensando que todos ahí afuera son asesinos.
  • También debes cuidar con quien te relacionas. En 1968 se estudió como, haciendo creer a los profesores de un colegio que un grupo de alumnos eran superdotados, esos alumnos sacaron notas superiores al resto sin ser superdotados realmente. Es lo que se conoce como efecto Pigmalion.

Con esto no quiero decir que tengas que alejarte de personas que no crean en ti, ni que dejes de ver las noticias para siempre. Simplemente que seas consciente del mensaje que estás recibiendo en tu día a día.

Si para tus amigos lo normal es salir a emborracharse cada sábado, y tú sigues saliendo con ellos, también seguirá siendo lo normal para ti

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Ver la tele no es malo, lo malo es no elegir la información a la que te expones

6. Piensa a largo plazo

Para conseguir cualquier cosa, tienes que asegurarte de que lo haces durante el tiempo suficiente.

Para perder peso no basta con comerse un día una ensalada.

Para hacerte fuerte no basta con ir al gimnasio un día.

Para sacarte una carrera no basta con leer un libro.

Es más, incluso si ya has conseguido el cuerpo que deseas, si cambias tus hábitos, lo perderás.

Por eso es imprescindible que pienses a largo plazo: que disfrutes del proceso.

Estrategias generativas vs remediativas

Si te duele la cabeza puedes tomarte una aspirina, o puedes investigar de dónde viene el dolor y solucionarlo de raíz.

Lo primero es una estrategia remediativa, va a ser útil por un rato, pero te sigue manteniendo indefenso ante la situación. No depende de ti. Y ya hemos visto que si no depende de ti, no existe.

Por el contrario, podría cambiar mis hábitos de vida y dejar de depender de una pastilla. O usarla sólo en situaciones muy puntuales.

Imagina que se te tienes un grifo que gotea: puedes limpiar el agua, pero si no reparas el grifo vas a tener que estar limpiándola constantemente. Y, créeme, te acabarás cansando.

Por tanto, siempre que puedas, elige hacer aquello que te transforme, no aquello que te calme.

7. Más no siempre es mejor

La energía y el tiempo son limitados, pero tenemos muchas áreas de la vida en las que invertirlos.

Eso significa que, cuidar mi salud puede ser muy importante, pero si invierto todo mi tiempo y energía en ello estaré descuidando otras áreas importantes de mi vida como las finanzas o las relaciones personales.

En todos los aspectos de la vida va a llegar un punto en el que, seguir invirtiendo tus recursos hará que tu vida, a nivel global, empeore.

Por eso, repito: selecciona bien donde inviertes tu tiempo y tu energía.

 

Es bueno tener dinero y las cosas que el dinero puede comprar, pero asegúrate de que no te hace perder aquello que el dinero no puede comprar

George Lorimer

Y hasta aquí esta introducción a la sección de mentalidad, desarrollo personal y estoicismo. Si te gusta esa sección, deja un comentario y sabré que debo darle mayor frecuencia.

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