Mis 20 principios de vida y cómo aplicarlos a la pérdida de peso

El post de hoy es una carta a mi mismo, pero que quiero compartir porque creo que puede ayudar a cualquier persona en cualquier situación de la vida.

La verdad es que soy el primero que últimamente estaba regular: mucho estrés, no veía las cosas con claridad, me refugiaba en la queja y me sentía indefenso ante ciertas situaciones que tenía en la vida.

Siempre he tenido unos principios muy claros, pero la sociedad distrae nuestra atención y es fácil olvidarnos de ellos.

Escribir estos principios me ha ayudado a recordármelos a diario. No todos son necesarios cada día, pero si los tienes siempre presentes será más fácil saber reaccionar según tus valores ante cualquier situación de la vida.

Y esa es la mejor forma de autocuidado.

Así que hoy comparto contigo algo muy íntimo: mis 20 principios de vida (y cómo aplicarlos en la pérdida de grasa).

1. Si no depende de ti o no es importante, no le dediques tiempo ni energía

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, valor para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.

Reinhold Niebuhr

Es importante saber distinguir lo que está dentro de tu control y lo que no. Por ejemplo, en el caso de la pérdida de peso, puedes controlar lo que comes, el ejercicio que haces o cuánto te mueves en el día a día, pero no puedes controlar tu peso. La mayoría de las veces la pérdida de grasa será la consecuencia lógica de tus acciones, pero nunca vas a ser 100% dueño de tu peso porque hay factores que no puedes controlar (por ejemplo, tu genética).

Por otro lado, aunque algo esté bajo tu control no significa que sea necesario que inviertas tu tiempo y energía en ello. Es frecuente ver como a la hora de perder peso nos perdemos en detalles como buscar un suplemento que te ayude en un 1%, cuando el 99% de los resultados te lo van a dar hábitos simples como comer comida real, controlar las cantidades que ingieres, realizar entrenamiento de fuerza o moverte más a pie.

2. Las adversidades son oportunidades para demostrar tu valía. Interprétalas como entrenamiento para la vida

Los músculos necesitan levantar un peso cada vez más grande para crecer.

Las mentes necesitan adversidad.

Si en lugar de ver las dificultades que te presenta la vida como una razón para quejarte las empiezas a ver como oportunidades para desafiar y hacer mejorar tus capacidades cada vez tendrás más recursos contra ellas. Lo que antes era un gran problema, en el futuro se convertirá en una simple piedra en el camino.

Si quieres perder grasa pero tienes que comer fuera casi a diario puedes verlo de dos formas:

  1. Desde la queja, olvidando tu objetivo
  2. Desde el aprendizaje, ¿Qué puedes aprender de esa situación?

Probablemente, si en lugar de resignarte te centras en mejorar tus comidas fuera acabes adquiriendo nuevas habilidades. Yo mismo he pasado por algo así y gracias a eso ahora sé gestionar las comidas fuera sin ningún tipo de estrés.

Algo parecido pasa con la navidad: ¿Vas a quejarte porque se come muy mal o vas a aprender a enfrentarte a ello?

3. Las acciones siempre son más importantes que sus resultados. Actúa respetando tus valores y objetivos

Conseguir mucho dinero o perder peso es relativamente fácil: podría vender droga o dejar de comer.

Pero, ¿me haría eso sentirme mejor?

A menudo damos más importancia a los resultados que a las acciones que realizamos para conseguirlos:

«A mi lo que me importa es perder peso, da igual lo que tenga que hacer para conseguirlo»

Sin embargo, quien piensa así es probable que acabe perdiendo peso, pero también empeorará su relación con la comida y probablemente recupere el peso perdido, ya sabes que restringirse en exceso nunca es bueno.

Cuando decimos que queremos perder peso, a menudo queremos mejorar nuestra autoestima y autoconcepto. Pensamos que tener el cuerpo perfecto nos hará sentir mejor.

La realidad es que tu autoestima está más relacionada con los mensajes que te mandas que con tu imagen corporal: si pierdes peso a costa de estropear tu salud sólo eres una persona que valora más su apariencia que su bienestar.

¿Es eso quererse? ¿Es eso autoestima?

Para mi no. Cuando tienes autoestima priorizas encontrarte bien aunque tu cuerpo no sea el más bonito del mundo.

4. La perfección no existe. Recuerda la ley de los rendimientos decrecientes

Este precepto se puede aplicar de dos formas:

La primera es entender que la perfección puede ser una forma de procrastinación. Si no puedes hacer las cosas tan bien como te gustaría, hazlas aunque no sean perfectas.

¿No tienes acceso a un gimnasio? Puedes entrenar con tu cuerpo

¿No tienes una hora diaria para entrenar? Entrena 20 minutos

El mensaje es claro: haz lo que puedas con lo que tengas.

Por otra parte, hay personas (entre las que me incluyo) para las que la búsqueda del perfeccionismo se convierte en un pozo sin fondo.

Aquí es donde entra en juego la ley de los rendimientos decrecientes:

Al principio, invertir tiempo y energía en cualquier campo de tu vida puede darte grandes beneficios:

  • El paso de comer a base de ultraprocesados a basar tu alimentación en comida real puede cambiarte la vida
  • Pasar del sedentarismo a hacer ejercicio y moverte también

Sin embargo, llega un punto en el que el beneficio que obtienes por intentar hacer las cosas mejor es muy poco comparado con el esfuerzo que supone: si tienes buenos hábitos durante el 90% del tiempo, dejar de salir a comer con tus amigos para poder seguir la dieta de forma perfecta te va a restar más de lo que te aporta. Estarás perdiendo un 90% de vida social para mejorar un 1% tu salud.

Recuerda buscar en cualquier campo el 20% de las acciones que te darán el 80% de los resultados.

5. ¿Cómo de relevante será dentro de 10 años el problema que hoy te preocupa?

Este mensaje también es aplicable a la navidad.

Mucha gente está preocupada porque piensa que en navidad puede perder todo el trabajo del año a base de comer turrón, sin embargo, si durante todo el año has mejorado tus hábitos vas a ser capaz de mantenerlos durante mucho más tiempo. ¿Cómo habrán afectado esos 15 días de navidad a tus resultados dentro de 10 años? Probablemente nada.

Pero mi aplicación favorita a este precepto está relacionada con la gestión del tiempo. A menudo creemos que la razón por la que no cuidamos nuestra salud es que no tenemos tiempo.

Sin embargo, imagina que puedes hablar contigo mism@ dentro de 10 años: ¿Qué habrá pasado si no haces ahora esa tarea a la que le estás dando prioridad frente al entrenamiento?

El 99% de urgencias actuales pierden toda su urgencia si las visualizas desde el futuro. Utiliza este precepto cuando te agobie eso que hoy parece tan urgente.

6. Recuerda que el presente es lo único que puedes controlar. Si te has equivocado, acéptalo y vuelve a actuar de forma correcta cuanto antes

Un mensaje tan simple como este puede ahorrarte muchas malas decisiones.

Imagina que te diste un atracón anoche. Es probable que hoy quieras compensarlo restringiéndote más o haciendo mucho cardio, sin embargo, eso no hará que te sientas mejor y probablemente empeorará tu relación con la comida. Al intentar compensar un atracón te estás restringiendo, lo que aumenta la probabilidad de que tengas más atracones en el futuro.

En lugar de ello, aprende de lo sucedido y vuelve a tus buenos hábitos lo antes posible.

La vida no es como las olimpiadas en las que tienes que esperar 4 años para volver a competir. En la vida siempre estás compitiendo.

7. Vas a llegar más lejos andando que corriendo

Creo que esta es simple: para todo el mundo es fácil perder peso rápido, pero sólo un cambio de hábitos progresivo y sostenible te hará mejorar a largo plazo.

En lugar de intentar cambiar todos tus hábitos de golpe, estresarte y abandonar, prueba a cambiar un hábito cada 2 semanas. Después de un año tu vida habrá cambiado por completo.

8. Asume que tus acciones tardarán en dar frutos. Sé paciente y constante

Lo que a menudo consideramos como falta de progreso en realidad es falta de paciencia.

Si sigues una dieta adecuada, te mueves y haces ejercicio pero no ves cambios, quizás el problema es que no le has dado suficiente tiempo a tus nuevos hábitos.

Si de verdad quieres saber si algo funciona, dale tiempo, casi nada que valga la pena tiene resultados inmediatos.

9. Responsabilízate de tu vida. La queja no te ayuda

Tu genética o tu metabolismo pueden afectar a tu sobrepeso, pero no son la única causa del mismo.

Tú eliges si pasarte la vida quejándote porque no tienes la situación perfecta o asumes la responsabilidad de tus actos para que tu situación haya cambiado en el futuro.

10. Tienes el derecho de ponerte a ti primero. Si no te cuidas en cuerpo y mente no podrás cuidar a nadie

Si hay una situación que me encuentro con frecuencia es a personas que se olvidan de cuidarse a si mismas por entregarse a los demás.

Especialmente si has sido madre, sientes la responsabilidad de entregarte en cuerpo y alma a tu hijo, y eso a menudo supone dejar de hacer ejercicio, de dedicar tiempo a tus aficiones o de dedicar tiempo al descanso.

Mi consejo es que seas tu propia prioridad durante al menos 30 minutos diarios, cuidar de ti es el mejor mensaje que puedes darte, la mejor forma de aumentar tu autoestima y lo que te permitirá seguir cuidando a los demás a largo plazo.

11. Los demás no ven el mundo desde tus ojos, aunque a menudo quieren lo mejor para ti

Cuando intentas cambiar tus hábitos (o cualquier aspecto de tu vida) es normal ver en tus seres queridos cierta resistencia.

Cuando eliges no pedir ese postre, a menudo te insisten y eso no te hace ningún favor. No te ofendas por ello y sé consciente de que ven el mundo desde otros ojos: para ellos no merece la pena el esfuerzo de renunciar al placer y no quieren verte sufrir por hacer tú ese esfuerzo.

Sin embargo, tú tienes unos valores fuertes y sabes que tu salud es más importante que el placer momentáneo que puede ofrecerte ese pastel.

12. El placer y la comodidad generan necesidades. No les entregues tu libertad

En realidad necesitamos pocas cosas para vivir: comida, un refugio y poco más.

Sin embargo, la vida moderna nos ha generado grandes necesidades…

¿Cómo reaccionamos cuando se va internet o cuándo se va la luz?

Con la alimentación pasa igual y te lo puedo contar con mi caso personal.

No bebo cerveza y mis amigos a menudo me preguntan como puedo vivir sin ella. La razón es simple: nunca la he probado.

Con esto no quiero decir que siempre tengas que renunciar al placer o a la comodidad, simplemente debes ser tú quien controle cuando haces uso de ello, no hacerlo por necesidad.

Tanto si no puedes aguantar sin comerte un donut como si no puedes comértelo sin sentir culpabilidad, en ambos casos, tienes un problema

13. El esfuerzo no se evita, se pospone, y siempre se paga con intereses

En la vida, esforzarte es obligatorio.

Aplicándolo a la salud, puedes dejar de esforzarte en cuidar tu cuerpo, pero en el futuro tendrás que esforzarte mucho más para recuperarte de una diabetes, un ataque al corazón o simplemente para perder todo el peso que acumules.

La diferencia está en que si dejas el esfuerzo de hoy para mañana se multiplica: no es lo mismo hacer ejercicio hoy, con un peso corporal normal, que hacerlo mañana con 30 kilos más.

Tú decides si quieres esforzarte para subir a la cima o para salir del barro.

14. Recuerda que las emociones nublan tu visión de la realidad y no tomes decisiones hasta que se pasen

A cuántos no nos ha pasado que le hemos dicho algo que no pensamos a un ser querido guiados por el enfado y después nos hemos arrepentido.

Todo se habría solucionado si te das tiempo para que la emoción se pase. Sé que es difícil, pero esto también se entrena.

Una aplicación clara está con el hambre emocional: ¿Tiendes a comer cada vez que te enfadas? Espera. ¿Te sucede cuando te estresas? Espera. ¿Ocurre cuando te aburres? Espera.

Dejar tiempo para que se disipen las emociones viscerales te ayudará en cualquier situación.

15. La falta de disciplina se paga con arrepentimiento

Es fácil darle un gran valor al placer inmediato que te puede dar caer en una tentación pero… ¿Cómo te vas a sentir después?

Si tienes esto presente, las tentaciones te dominarán cada vez menos.

16. Recuerda de lo que eres capaz. Esto también pasará

¿Recuerdas cuando, de niños, jugábamos a Mario Bros? Si perdías tenías que empezar desde el principio y parecía un fracaso, pero la mayoría de las veces eras capaz de llegar al punto en el que habías perdido y un poquito más porque ya tenías esa habilidad.

Esto se aplica a la vida: si has tenido una lesión y has perdido tu forma física, recuerda que ya lo hiciste una vez y esta será más fácil.

Si has engordado por las vacaciones, recuerda que ya perdiste peso una vez y no te costará volver a hacerlo.

Si estás pasando por un momento de mucho estrés, recuerda que no es el primero ni será el último.

17. Si te frustra lo que aún no has conseguido, mira hacia atrás y agradece todo lo que has avanzado

Como he comentado antes, es fácil adaptarse a lo placentero y a lo cómodo, pero dejamos de valorarlo.

Si estás perdiendo peso y sientes que te frustras porque todavía te falta mucho por perder mira todo lo que has mejorado:

  • Probablemente ahora tomas mejores decisiones con la comida
  • Quizás ahora conoces ejercicios que antes no
  • Quizás ya llevas varios kilos perdidos
  • O quizás simplemente te has concienciado y antes no le dabas ninguna importancia a tu salud

Todo eso son pequeños pasos hacia lo que quieres, y todos cuentan. Céntrate en ver el siguiente paso en lugar de lamentarte por todo lo que te falta para llegar a la meta.

18. ¿Haces las cosas porque van con tus valores y objetivos o sólo porque es lo que hace la mayoría?

El otro día estaba en un paso de peatones y el semáforo estaba en rojo. De repente, una persona empezó a cruzar y todos los demás le seguimos sin comprobar si el semáforo se había puesto en verde. Estuvieron muy cerca de atropellarnos.

Esto es sólo un ejemplo de que tenemos una gran tendencia a seguir al rebaño.

En redes sociales todo el mundo comparte lo que hace y es fácil que todo eso te distraiga.

Quieres perder peso y no dejas de ver a una persona haciendo aerobic, a otra body pump y a otra yoga. Tú te dejas llevar y acabas probando una cosa cada semana pero no tienes constancia en ninguna.

Antes de hacer lo que hace la mayoría pregúntate, ¿va en consonancia con lo que quieres en este momento?

19. No te lamentes por problemas que aún no tienes

Perdemos más energía pensando en problemas que nunca llegan que solucionando los que tenemos.

Si eres una persona a la que le cuesta entrenar, es fácil que procrastines pensando en el esfuerzo que va a suponerte la sesión de hoy, en lo incómodo que resulta el sudor o en la pereza que te da preparar la ropa.

Pensar supone más energía que actuar, empieza a entrenar y verás como los problemas tan grandes que estabas creando en tu mente no son tan grandes (o quizás ni siquiera existen).

Otras veces nos ocurre que inventamos problemas que no existen.

Por ejemplo: quieres cuidar tu alimentación y has quedado con unos amigos para ver el fútbol. Sabes que normalmente se comen patatas fritas en esas situaciones, pero esta vez no quieres. Podrías proponer llevar fruta, pero te anticipas a la opinión de los demás y das por hecho que te van a decir que no y ni siquiera lo propones.

Si lo hubieras propuesto, lo peor que habría podido pasar es que te digan que no, y el resultado sería el mismo que si no haces nada.

20. Recuerda que vas a morir y vive mientras tanto

Recordar que estamos aquí de paso te ayudará a tomar mejores decisiones en cualquier aspecto.

Cuando te haces consciente de que el tiempo aquí es escaso valoras más cada segundo, eso te lleva a querer disfrutarlo al máximo y no se puede disfrutar sin una buena salud.

También dejas de vivir la vida por lo que esperan de ti y empiezas a vivir para lo que tú mismo esperas de ti.

El único aplauso que merece la pena buscar es el tuyo propio

Y con esto me despido por hoy.

Espero que este post sirva para volver a él con frecuencia, cada día puede haber una frase que te ayude a enfrentarte a diferentes situaciones.

¿Qué otros preceptos añadirías?

4 comentarios en “Mis 20 principios de vida y cómo aplicarlos a la pérdida de peso”

  1. Me parece muy interesante y una verdad tan grande como un templo.
    Identificada 100%, llega en uno de esos momentos que aún que ya lo sabes, necesitas que te lo recuerden.
    Así que, gracias 👏🏻

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